Infografía: Financiamiento para el desarrollo

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En términos generales, el año 2015 constituirá un punto de inflexión en las aspiraciones mundiales referidas al desarrollo. Dado que el plazo de los objetivos de desarrollo del milenio (ODM) vence a fin de año, se ha comenzado a diseñar un nuevo programa para después de 2015: los objetivos de desarrollo sostenible (ODS) alientan a todos los países a poner fin a la pobreza y propiciar el desarrollo social y económico de manera sostenible. Los ODS darán lugar a nuevas estrategias y brindarán fuertes incentivos para lograr una mejor gestión de gobierno, siempre con el fin de ofrecer a los pobres más oportunidades de progresar. Sin embargo, no será posible canalizar el financiamiento necesario para lograr estos objetivos si no se modifican las prácticas utilizadas hasta ahora.

La asistencia oficial para el desarrollo (AOD) seguirá siendo una fuente importante de financiamiento público externo para los países más pobres. No obstante, en el futuro será necesario utilizar de manera más estratégica los miles de millones de dólares que actualmente se entregan en concepto de AOD, de modo de generar un efecto multiplicador y movilizar billones de dólares en inversiones de todo tipo: públicas y privadas, nacionales e internacionales, en capital y en capacidades. Para reunir los billones de dólares que hacen falta en inversiones, es necesario obtener fondos adicionales a partir de la movilización de los recursos públicos nacionales (que representan la proporción más significativa del gasto en desarrollo) y del financiamiento y la inversión del sector privado (la fuente potencial más importante de financiamiento adicional).

Gracias a sus particulares modelos de operación, el Grupo Banco Mundial y otros bancos multilaterales de desarrollo ofrecen tanto financiamiento como conocimientos y asesoría en materia de políticas, y trabajan junto con los Gobiernos en favor del desarrollo sostenible. Forman asociaciones con el fin de mejorar el clima para el desarrollo dentro de los países mediante métodos variados y diversos: brindando asistencia y asesoría en cuestiones normativas para mejorar las instituciones públicas e incrementar la movilización de recursos nacionales, reuniendo fondos provenientes de las contribuciones de los accionistas y de los mercados financieros, y atrayendo capitales privados y promoviendo las inversiones en las economías en desarrollo.

Aún más que el financiamiento, para alcanzar los ODS hará falta lograr un cambio mundial en las mentalidades, los enfoques y las líneas de rendición de cuentas, de modo de reflejar y transformar la realidad que presentan los diversos y complejos desafíos del desarrollo. Los próximos 15 años demandarán nada menos que nuestros mejores esfuerzos.

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